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La Estrella de Javalambre 2026

· 6 min de lectura

Este fin de semana se celebra La Estrella de Javalambre, una de las concentraciones invernales más especiales del calendario motero en España.

No es una concentración de postureo ni de posturetas.
Aquí se viene a pasar frío, a convivir y a compartir afición.


¿Qué es La Estrella de Javalambre?

La Estrella de Javalambre es una concentración motera invernal que se celebra en Manzanera (Teruel), a los pies de la sierra de Javalambre.

Es un evento pensado para quienes disfrutan de la moto también en invierno, con un enfoque muy claro:

  • ambiente tranquilo
  • respeto por el entorno
  • convivencia
  • espíritu motero clásico

Aquí no hay prisas ni exhibiciones. Hay hogueras, charlas, rutas y frío del bueno.


Qué la hace especial

Algunas razones por las que La Estrella tiene tan buena fama:

  • Entorno brutal en plena montaña
  • Altitud y clima invernal real
  • Buen ambiente, sin masificaciones exageradas
  • Organización cuidada y cercana
  • Ideal para ir solo, en pareja o en grupo pequeño

No es un macroevento. Y precisamente por eso funciona.


El frío es parte del plan

Conviene dejarlo claro:

Si no te gusta el frío, este no es tu evento.

Las temperaturas pueden ser bajas, especialmente por la noche, pero eso forma parte de la experiencia.
Aquí se viene preparado, no a improvisar.

Recomendaciones básicas:

  • buena ropa térmica
  • guantes de invierno de verdad
  • saco decente si se duerme fuera
  • cabeza fría y ritmo tranquilo en carretera

Rutas y alrededores

La zona de Javalambre ofrece carreteras espectaculares incluso en invierno, siempre que el tiempo lo permita:

  • paisajes abiertos
  • carreteras poco transitadas
  • pueblos pequeños y auténticos

Eso sí, ojo con el hielo y las sombras. Aquí se rueda para disfrutar, no para correr.


Espíritu NookTrail

Eventos como este encajan perfectamente con nuestra forma de entender la moto:

  • disfrutar sin prisas
  • ir preparado
  • respetar el entorno
  • compartir experiencias reales

No hace falta cruzarse media Europa para vivir algo especial.
A veces basta con una buena carretera, una hoguera y gente con la misma afición.

Día 24


Hemos llegado, echado gasolina, montado campamento y después andando al pabellón a terminar la inscripción.

SÁBADO

  • 10:30h – 13:30h Inscripciones
  • 16:30h – 19:30h Inscripciones
  • 17:30h Actividades en el Pabellón
  • 23h Desfile de Antorchas
  • 23:30h Fiesta Motera

DOMINGO

  • 10h Subida libre a por la Medalla
  • 12h Fin de entrega de Medallas
  • 13h Aperitivo, sorteo y clausura

Hay juegos, hay caldo, y productos gourmet para degustar y comprar.

Hemos reeevado cena en el restaurante del hotel y hemos venido al bar Carmen a echar unas cervezas.

Al final entre risas y charlas se cancela la cena en el restaurante, las cervezas y las tapas han ganado la batalla.

Sobre las 10 levantamos anclas y vamos por la calle principal hacia el lugar de la hogera. Empiezan a llegar motos ya a aparcarlas lo más cerca posible para así después estar lo más cerca del fuego en la salida al desfile de las antorchas.

Frío, viento, fuego, risas, miradas absortas, risas y pensamientos.

La organización brinda unas palabras a los asistentes y recuerda a los caídos con un solemne minuto de silencio. Aplauso empacado de sentimientos y empieza la quema de las antorchas.

Hasta 3 vueltas al recorrido previsto para las motos. Una vez terminado, todo el mundo nos reunimos en el centro cívico donde tuvimos momentos de todo tipo.

Nos encontramos con una chica con un quad de 200cc justo en la puerta y entre comentarios nos invita a probarlo y darnos una vuelta tras explicarnos cómo funciona. Un compañero de nuestro grupo, en la nostalgia, por haber tenido hace años ese mismo modelo acepta la invitación, y mientras nosotros quedamos viendo esa muestra de bondad ella se mete al centro social confiando plenamente en la situación.

Nos dieron las 12, la 1, las 2 y las 3 y por fin nos retiramos al camping. Arreglé las cosillas que compré de embutidos en mis maletas y me metí en mi tienda donde me esperaba mi saco de plumas y mi gorro ruso. Tapones y a dormir.

Día 25


Nos levantamos con el rugir de las motos de los más madrugadores, algunas que suenan de más y otras que suenan de menos porque no consiguen arrancar. Ahí es donde acuden todos a ver si pueden echar una mano en revivir viejas glorias para que sigan dando ilusiones al que las lleva.

Es hora de abrir el saco y conforme se abre la cremallera empiezas a querer volver a cerrarlo, al empezar a notar ese frío del que por suerte estabas totalmente ajeno.

A pesar del frío, o sensación de abrir la tienda y estar a medio paso de la naturaleza, palia todos los inconvenientes de dormir en una tienda de campaña. Salir y estirarse mirando al sol, ¿qué puede haber mejor que eso? Al lado, tu moto llena de barro y la de tus amigos.

Silla, y rebuscar entre las cosas que te dejaste preparadas antes de ir a dormir. Infernillo, taza, agua y café soluble, para este tipo de momentos. Una buena taza de café caliente mientras comentas los grados por debajo de 0 que han habido esta noche y quién fue el último en irse a dormir.

Después de la liturgia, toca activarse y empezar a recoger: esterilla, saco, ropas y demás cosas. Desmontar la tienda y dejarla preparada para la siguiente aventura.

Ponemos rumbo al inicio de la ruta donde nos espera una estrella bastante grande donde podremos firmar todos detrás de ella. Ahí es donde nos juntamos con los demás componentes del grupo que decidieron pasar la noche en hotel y arrancamos la pista que, por desgracia, en esta edición no se podrá hacer hasta el final por culpa de la nieve y el hielo.

Este año se termina en la Fuente de la Teja donde nos espera la organización con café y magdalena. Ahí volvemos a ver a amigos de hace años que solo vemos en momentos como estos, y el tema… el de siempre: las motos y lo que disfrutamos con ellas.

Después de este momentazo, se baja al pueblo donde se hace un pequeño aperitivo “pica-pica”, un sorteo y entrega de premios por inscripción y la clausura de otro año más: La Estrella de Javalambre XXXVI.

Pero… nosotros somos Zarriøsos… está en nuestro ADN… tocar poca pista por la mañana por culpa del hielo, parar y tener café en las manos; ¿qué puede salir mal?

Efectivamente, se urdió un plan distinto e improvisado. Despedirnos allí del resto fue un alivio, porque no bajaríamos de nuevo al pueblo.

Cogimos un track y nos adentramos a bajar hacia casa por pistas.

Una selección de fotos del viaje, en orden cronológico, desde la salida hasta la vuelta a casa. Sin filtros, sin postureo y con más polvo que glamour.

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